– Un mensaje del apóstol Guillermo Fanucce en una nueva reunión de la Iglesia de la Ciudad.

Una nueva reunión se celebró ayer en la Iglesia de la Ciudad, reunión en el marco de una pandemia que cada vez pone más en jaque a países del mundo.
 

La Iglesia por decreto, hasta el momento tienen autorización para poder realizar sus cultos, siempre cumpliendo un estricto protocolo, como el distanciamiento social, el uso de tapabocas y el uso de alcohol en gel.
 La empatía, fue el tema de la mañana del domingo, en la prédica que dejó el apóstol Guillermo Fanucce que junto a la apóstol Mónica Domínguez, llevaron adelante la ministración de una nueva reunión de la Iglesia de la Ciudad (CMM) sito en calle Urquiza 365.
 

Filipenses 2:1, fue el mensaje en esta ocasión: «Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2:2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa «.

  Este versículo, nos habla del gozo del Señor, es decir, cuando se cumple la empatía de Cristo Jesús.
 La empatía es el sentir que debe haber en un hijo de Dios, expresó el pastor Guillermo Fanucce.
 

Agregó que hay que sentir lo mismo que el otro, sentir lo que Dios siente. Trajó a la memoria las declaraciones de Pablo quien en la Biblia manifiesta «imitenme a mí porque yo imito a Cristo…».
 «Cuando uno tiene empatía, sabe lo que Cristo siente por las personas», agregó el pastor Fanucce.
 

Dejando un mensaje a los líderes de la iglesia, expresó que cuando uno es líder, debe tener empatía por el otro…»
La Biblia no contiene el vocablo empatía, si bien alude a ella de manera indirecta. El apóstol Pedro aconsejó a los cristianos que siguieran “compartiendo sentimientos como compañeros, teniendo cariño fraternal [y] siendo […] compasivos” (1 Pedro 3:8).

La palabra griega que se traduce “compartiendo sentimientos como compañeros” significa literalmente “que sufren con otro”, “que se conduelen”. El apóstol Pablo recomendó manifestar sentimientos similares cuando exhortó a sus hermanos cristianos a ‘regocijarse con los que se regocijan; llorar con los que lloran’, y añadió: “Estén dispuestos para con otros del mismo modo como lo están para consigo mismos” (Romanos 12:15, 16).