Alerta por los lentes «truchos»: advierten graves riesgos para la salud visual en verano
- La presidenta del Colegio de Ópticos bonaerense explicó por qué los anteojos de sol comprados en la calle pueden dañar la vista, distorsionar la visión y provocar accidentes.
El uso de anteojos de sol comprados fuera de ópticas habilitadas puede representar un serio riesgo para la salud visual, especialmente durante el verano. Así lo advirtió Judith Pizzatti, presidenta del Colegio de Ópticos de la Provincia de Buenos Aires, alertó sobre los efectos nocivos de los lentes de baja calidad que se venden en la vía pública y en contextos informales.

Pizzatti explicó que muchos de esos productos “no son anteojos”, sino plásticos oscuros pintados, sin filtros selectivos. “Oscurecen, pero no filtran los rayos nocivos del sol. Al contrario, dilatan la pupila y permiten que entren todos los rayos al globo ocular, incluso los más dañinos”, señaló. Según indicó, esta situación puede generar patologías oculares que en algunos casos son silenciosas, se acumulan con el tiempo y resultan irreversibles cuando se detectan.
Además del daño directo a la vista, la dirigente remarcó que estos lentes pueden provocar distorsiones en la percepción. “Al estar expuestos al sol, la arena y el viento, se deforman, se rayan y generan ondulaciones. Eso produce imágenes fantasmas, altera las distancias y dificulta ver desniveles, rampas o superficies planas”, explicó, y advirtió que esto incrementa el riesgo de caídas y accidentes, tanto al caminar como al conducir vehículos o circular en bicicleta.
Otro punto de preocupación es la seguridad vial. Pizzatti dijo que estos plásticos no selectivos afectan la correcta percepción de los colores. “No se distinguen bien las señalizaciones: rojo, amarillo o verde. Se quita luz sin discriminarla, y eso es peligroso para quien maneja”, afirmó, al tiempo que insistió en que la luz y el color tienen un comportamiento específico que solo puede ser abordado con cristales oftálmicos adecuados.
En ese sentido, destacó el rol del óptico matriculado en el asesoramiento. “Un anteojo no sirve para todo. No es lo mismo para conducir, para la playa, para la montaña o para pescar. Existen diferentes cristales, colores y categorías según la actividad y la necesidad de cada persona”, explicó, y también alertó sobre modas impulsadas por influencers, como los llamados lentes de “biohacking”, que prometen beneficios como mejorar el sueño o adelgazar sin ningún sustento científico.
Respecto a los costos, Pizzatti desmintió que cuidarse la vista sea inaccesible. Aseguró que en las ópticas existen opciones sociales y que “el valor de un buen anteojo para el sol puede equivaler al de una cena para dos personas”, con la ventaja de ofrecer protección, durabilidad y asesoramiento profesional. También recomendó extremar los cuidados en el uso y guardado de los lentes, evitando dejarlos sueltos o expuestos al calor dentro de los autos.
Finalmente, subrayó la importancia de los controles oftalmológicos anuales y puso especial énfasis en la protección de los niños. “Nunca hay que ponerles anteojos de juguete o lentes de mala calidad, porque su sistema visual está en desarrollo”, concluyó, e instó a la prevención como principal herramienta para preservar la salud visual.
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