• Hablar de Alfredo es hablar de fútbol

En los próximos días, Alfredo Méndez, uno de los vecinos más queridos y respetados de Bragado, celebrará sus primeros 90 años de vida. Su nombre quedó grabado para siempre en la historia del deporte local gracias a una extensa y destacada trayectoria como árbitro de fútbol, actividad que desarrolló durante 23 años en Bragado, distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y también en Córdoba, Santa Fe y La Pampa.

Fue uno de los fundadores de la Rama de Árbitros de Bragado, junto a los recordados «Peludo» Piñero y «Negro» Orellano, siendo protagonista del crecimiento del arbitraje local.

Su debut como árbitro se produjo el 13 de junio de 1965 y, en la década de 1970, fue convocado para integrar la Corporación Argentina de Árbitros (CADA), reconocimiento reservado para quienes demostraban capacidad y prestigio dentro de la actividad.

Entre los hitos de su carrera figura haber sido el primer árbitro en dirigir un encuentro en el Complejo Deportivo Municipal de Bragado, el mismo día de su inauguración durante la gestión del intendente Arturo Mario Ibarra.

En sus 23 años de carrera dirigió más de 3.000 partidos, incluidos alrededor de 300 finales. También impartió justicia en encuentros donde participaron figuras que luego serían leyendas del fútbol argentino, como Ricardo Bochini, Pedro Magallanes, Miguel Ángel «Pepe» Santoro, Miguel Ángel «Pipo» Ferreiro y Ricardo Pavoni, cuando integraban los equipos de veteranos de Independiente. Asimismo, dirigió partidos del recordado equipo de Las Estrellas, con futbolistas como Bernao, Mura y Savoy.

Su silbato también fue protagonista en los tradicionales torneos de Warnes, O’Brien, Mechita y Olascoaga, además de los históricos campeonatos de baby fútbol de Juventus. Allí le tocó arbitrar a José «Mandinga» Percudani, el futbolista bragadense que alcanzó la gloria al consagrarse campeón de América y del Mundo con Independiente.

La ovación que nunca olvidó

Si hay un recuerdo que Alfredo guarda intacto es el de una final disputada en Tres Lomas. Durante toda la semana, la organización mantuvo en secreto quién sería el árbitro del encuentro para evitar presiones.

«Cuando entré a la cancha, la gente de los cuatro costados empezó a aplaudir. Fue una ovación que nunca imaginé recibir. Son momentos que uno lleva para toda la vida», recuerda emocionado.

Una decisión que sorprendió a todos

Otra anécdota que aún relata entre sonrisas ocurrió durante un partido en el que dos futbolistas del mismo equipo comenzaron a insultarse entre ellos en pleno juego.

«Los llamé, pero siguieron. Entonces no dudé: expulsé a los dos. Algunos no lo podían creer, pero entendí que si no había respeto entre compañeros, mucho menos lo iba a haber hacia el árbitro», cuenta.

«Dentro de la cancha, la máxima autoridad era yo»

Para Alfredo, el arbitraje siempre exigió preparación, carácter y personalidad.

«Arbitrar en mis tiempos no era sencillo; tampoco lo es ahora. Pero si algo tuve fue la convicción de que dentro del campo de juego yo era la máxima autoridad y me hacía respetar.»

Esa autoridad también la respaldaba con una excelente preparación física.

«Corría 12 kilómetros todos los días. Muchas veces me iba corriendo desde Bragado hasta Mechita para entrenar. Y cuando mi hijo Mariano ya tenía unos 20 años, él mismo me preparaba físicamente tres veces por semana.»

En 1986, un accidente laboral sufrido en el Ferrocarril puso fin a su carrera como árbitro. Sin embargo, nunca dejó de ser un hombre profundamente ligado al fútbol.

Confeso hincha de Independiente, construyó una familia junto a su esposa, Amabelia Susseret, con quien tuvo dos hijos: Luis Mariano y José María.

El pasado 20 de mayo, la vida le asestó uno de los golpes más dolorosos con el fallecimiento de su hijo Luis Mariano, una pérdida que aún conmueve profundamente a toda la familia.

A pocos días de cumplir 90 años, Alfredo Méndez continúa siendo un símbolo del deporte bragadense. Su trayectoria no solo se mide por los miles de partidos dirigidos, sino también por el respeto que supo ganarse dentro y fuera de cada cancha. Su historia es la de un hombre que entendió que impartir justicia era mucho más que hacer sonar un silbato: era ejercer la autoridad con honestidad, carácter y pasión.

Un agradecimiento especial al doctor Aníbal Rizzo, que durante su presidencia en la Liga Bragadense de Fútbol siempre lo tuvo presente en todo momento.

A Oscar Peracca, que también como presidente de la LBF,le hizo un reconocimiento llamando a unos de los torneo el nombre de Alfredo Méndez.