Asfixia Financiera y persianas bajas
- El comercio de Chivilcoy no escapa a la ola de cierres
La caída libre del consumo masivo, el aumento vertiginoso de los costos fijos y la presión impositiva golpean de lleno a los locales de la ciudad. Un informe provincial confirmó la baja de más de 3.100 comercios en el territorio bonaerense y enciende las alarmas en el Centro Comercial local.
El panorama para los comerciantes del interior bonaerense dejó de ser una advertencia de riesgo para convertirse en una realidad cotidiana preocupante. Según datos del Observatorio de Datos Estratégicos difundidos en las últimas horas, al menos 3.165 establecimientos comerciales y productivos bajaron definitivamente sus persianas en la provincia de Buenos Aires en poco más de dos años, dibujando un mapa de retracción económica que se replica punto por punto en las calles de Chivilcoy.

En la ciudad, el enfriamiento de la actividad no solo se percibe en la menor circulación de vecinos por las arterias céntricas durante las tardes, sino en los balances que mes a mes presentan los propietarios de pymes y comercios de cercanía. Desde el Centro Comercial e Industrial de Chivilcoy vienen describiendo un escenario de extrema fragilidad marcado por una combinación letal: aumento desmedido en los servicios públicos, alquileres que se tornan impagables y una caída sostenida de las ventas, incluso en los rubros dedicados a bienes esenciales.
Costos que ahogan y ventas que no despegan
Llegó un momento donde mantener la persiana arriba cuesta más que la mercadería misma, señalan referentes del sector pyme local. El margen de rentabilidad ha quedado reducido al mínimo ante el encarecimiento de la luz, el gas y los impuestos locales, en momentos donde las familias chivilcoyanas han recortado drásticamente sus gastos de consumo no prioritario.
El fenómeno, de todos modos, no es exclusivo de Chivilcoy, pero encuentra en las ciudades del interior un impacto social directo. Distritos vecinos como Junín, donde ya se contabilizan 687 bajas administrativas y un marcado desplome en la facturación del 16,8%, o Olavarría, con desplome en tiendas de indumentaria y calzado, confirman que la recesión ha calado hondo en la región.
A nivel provincial, la magnitud del impacto se evidencia en los principales centros urbanos.
La Plata encabeza los registros con más de 1.000 cierres comerciales y acumula 14 trimestres consecutivos de resultados negativos. En Tandil las bajas acumuladas superan los 800 establecimientos, mientras que en Junín el 30% de las empresas encuestadas debió reducir su personal durante el último año.
En Chivilcoy, la alerta del Centro Comercial local refleja una contracción severa que afecta directamente a la rentabilidad y al consumo de insumos básicos.
La preocupación mayor radica en el mediano plazo. Mientras las bajas comerciales se acumulan en los registros oficiales de los distintos municipios del interior, la capacidad de absorción del mercado laboral local se debilita, transformando una crisis de ventas en un problema estructural de empleo.
En las calles de la ciudad, los carteles de “Se alquila” y “Liquidación por cierre” empiezan a dejar de ser la excepción para volverse parte del paisaje urbano habitual.
Fuente: La Razón de Chivilcoy
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