Drogas, adicciones, tratamientos
– Complicidad del Estado
Por: Graciela Mocca
Ex Secretaria de Desarrollo Social – Concejal (MC)
Es conocido que el tema de las drogas , en todas sus acepciones, es muy viejo pero siempre vigente.

El apoyo social en la salud y bienestar debería estar entre las ocupaciones y preocupaciones del Estado y la sociedad civil.
La prevención es una condición esencial para los futuros consumidores
Observamos diariamente las publicidades de prevención, sobre el cáncer, afecciones coronarias, COVID, entre otras causales y números de muerte de las mismas
Pero de las drogas nada se dice. Y mueren todos los días cantidad de personas, la mayoría jóvenes por esta pandemia (así podríamos llamarla)
Los padres en silencio, se agrupan para pedir ayuda, las obras sociales no cubren los tratamientos, la intervención del Estado está ausente.
Jóvenes de todas las clases sociales, que no visualizan el futuro, familias totalmente desmembradas, ausentes, falta de trabajo.
La educación que no llega ni se trabaja para que no exista tanta deserción, (primer escalón del ascenso social) – ¿Que chicos estamos preparando, para que?
Para poner un ejemplo cerca nuestro, en lo micro, Bragado ya no cuenta con secretaria de Adicciones y el trabajo del CPA no es suficiente
Este, un lugar que fue ejemplo de trabajo en atención y prevención en la década de los 90.
Hoy no sabemos si algún funcionario se involucra con esta Institución.
La situación social es muy compleja, cada día más pobres e indigentes y la droga parece ser una salida ante los problemas acuciantes del presente.
La salud pública deja mucho que desear en este tema como en otros.
Aceptemos la realidad… Asistir, no es solo dar una bolsa de mercadería o ladrillos.
Es acompañar a las familias que necesitan contención y orientación, para esto debe haber personal profesional que se preocupe y ocupe de este flagelo.
El tejido social debe funcionar en forma sincronizada y coordinada.
Se ha demostrado su efectividad cuando estuvo en vigencia, con mucho compromiso de sus actores, obviamente con el Estado adelante.
Estas figuras de apoyo, incluyen a las familias, amigos, compañeros de escuela, que desempeñan distintos roles alrededor de una persona que sufre.
Las redes formales e informales de apoyo social, constituyen estrategias fundamentales para la intervención y prevención.
Diseñadas con el objetivo de enriquecer el entorno familiar y cultural de las personas, conocer el contexto en el que viven para generar cambios aplicables y positivos que ayuden a la toma de conciencia.
No podemos transferir toda la responsabilidad a las familias, cuando estas no han sido asistidas como corresponde o acompañadas en situaciones vulnerables que desembocan en estas patologías, muy difíciles, luego, de controlar.
Necesitamos programas locales, no bajados desde un estado nacional o provincial, que no conoce profundamente la idiosincrasia de cada pueblo.
Programas de fortalecimiento familiar que tengan como objetivo la reducción y prevención de un amplio rango de problemas.
Que incluyan el analfabetismo, abuso de sustancias, violencia, pobreza (mejora de la autoestima, aspiraciones más elevadas…
Mejora de las habilidades) y dependencia de grupos organizados que aprovechan estas situaciones para hacer sus negocios y perjudicar la vida humana.
En fin, hay mucho para hacer en este y otros temas sociales, con voluntad política, y objetivos claros.
No podemos dejar avanzar más pobres, menos mano de obra, menos estudiantes, menos profesionales…MENOS FUTURO.


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