El gran fracaso

Por Marcelo Elías

El crecimiento constante de la pobreza durante el desarrollo de nuestra democracia moderna es sin duda nuestro máximo fracaso.

Hoy el 35% de los argentinos son pobres, de ellos aproximadamente un 25% pertenecen a lo que denominamos la pobreza estructural.

Esta pobreza, “alimentada” por un sistema que no genera desarrollo, crecimiento inclusivo, es la causa de nuestro desequilibrio social más doloroso.

La falta de ingresos adecuados es un elemento central, pero las deficiencias en infraestructura, la falta de atención sanitaria adecuada,la accesibilidad defectuosa al sistema educativo y hasta la indocumentación, suman a  este cuadro alarmante.

Los planes sociales, indispensables para morigerar el sufrimiento, son aspirinas, que solo calman algunos síntomas de la enfermedad. Esto ha sido repetido por todos los gobiernos, más allá de las diferentes características e implementación, desde el PAN hasta la AUH.

Cabe destacar que el gobierno de Macri deja como “herencia” positiva, muchas obras de infraestructura social e hídrica que benefician a los más postergados, esfuerzos de documentación con lo que esto significa, controles y combate sobre el narcotráfico, entre otras cosas.

La incapacidad de toda la dirigencia, no solo política, para diseñar políticas que excedan los diferentes tipos de asistencialismo tiende a cristalizar la situación.

Algunos utilizan la pobreza para construir poder político, otros para montar pequeños y grandes negocios, otros la ignoran, algunos no la comprenden y entre todos somos responsables.

En estos días, sectores de la iglesia, el gremialismo, los movimientos sociales y partidos políticos que abarcan de la izquierda dura hasta expresiones de la derecha, pasando por todos los matices del Frente de Todos parecen “entusiasmados” con el crecimiento de la pobreza que pueden atribuir al gobierno.

Todos golpean al presidente, nadie se hace cargo de nada, basten como ejemplo los gobernadores y la Corte Suprema, ambos conspirando contra medidas, que, como la rebaja del IVA a los alimentos favorecen a los sectores más perjudicados por la fuerte devaluación de agosto.

Cegados, por este “éxito” al que han contribuido desde siempre, critican con dureza y hasta sin respeto al Presidente y muestran pomposos planes que no exceden de generalidades y propuestas en muchos casos, ya,  fracasadas.

Alberto Fernández y sus acompañantes en la Facultad de Agronomía han hecho una puesta teatral, donde aparecen “ejerciendo el gobierno”, proponiendo “nuevas” viejas soluciones.

En suma, más asistencialismo con distinto ropaje, acuerdos que nadie rubrica seriamente y propuestas audaces que rápidamente se desmienten, el impuesto a la riqueza, por ejemplo.

Nada dice el candidato, oficiando de “presidente electo”, sobre el cómo, el dónde y el cuándo.

Por ahora podemos juzgar las propuestas y las políticas que han desarrollado, a través de sus mayorías parlamentarias, o de sus gobiernos de provincias en estos años, todos los que hoy integran el Frente de Todos.

El balance es totalmente negativo.