Por Fernando Neri, Pte. Bloque de concejales Acción para el Desarrollo

Sin ánimo de polemizar, comparto este artículo que posee información de base científica.
Desde mi punto de vista, elaborar desde el estado estrategias similares para todas las ciudades puede llevar a descartar opciones más adecuadas a nuestra situación.

La mayoría de los Intendentes han decidido analizar y fundamentar sus decisiones con un reducido grupo de personas, entre las que se encuentran profesionales de indiscutible trayectoria, además de seguir pautas que impone la nación y la provincia. De todas formas, transcurrido 3 largos meses de limitaciones de horarios, cierre de actividades comerciales, esparcimiento, deportivas etc., deberían sopesar las futuras decisiones teniendo en cuenta las nuevas conclusiones de índole científica y aspectos diferenciales tales como que en el interior no existen medios masivos de transportes, asentamientos como en el gran Buenos Aires, las calles son amplias y abiertas etc. Es probable que no sea razonable que a las 18 hs. siga sonando la sirena de los bomberos para indicarnos que debemos introducirnos en nuestras casas, y a diferencia, liberar los horarios (ya no hay dudas que el virus circula las 24 hs.).

Tal vez sea posible que el Intendente redireccione sus esfuerzos en que los vecinos adopten medios de protección más seguros, que se cuiden, sin que ello implique limitar la libertad de circulación y trabajo de las personas.Es probable que se pueda acordar con el sector comercial, profesional etc. nuevas formas de atención al público, sin que ello implique obligarlos a cerrar en determinados horarios y/o cerrar directamente como ocurre con algunos comercios y/o oficinas públicas. Tal vez sea más razonable recomendar y porque no exigir, la adopción de medios de protección más seguros (como máscaras) para realizar actividades al aire libre, evitando la prohibición absoluta.

Claramente la realidad de ciudades como Bragado, y sus cuarteles, es muy diferente a otros lugares y ello exige que se analicen decisiones diferenciadas y propias a nuestro lugar, para que con inteligencia podamos enfrentar la circulación del COVID por varios meses más. La respuesta está en interpelarnos y preguntarnos si no existen opciones al encierro y la prohibición, sin que ello implique no cuidarnos ingeniosamente.