• Volvió a ganarle a la inflación en 2025: qué cortes aumentaron más

Durante 2025, los precios de los principales cortes de carne vacuna registraron subas muy por encima de la inflación general. Mientras el índice de precios al consumidor cerró el año con un incremento aproximado del 31,5 %, (según el INDEC) varios cortes tradicionales acumularon aumentos que superaron ampliamente ese porcentaje.

Según relevamientos de precios interanuales, el vacío encabezó la lista con una suba cercana al 76,4 %, es decir, 44,9 puntos porcentuales por encima de la inflación general. Muy cerca se ubicaron el bife ancho (75,7 %) y el bife angosto (73,4 %), con diferencias superiores a los 40 puntos respecto del promedio de precios de la economía.

La falda, uno de los cortes populares para el asado, también mostró un fuerte incremento, con una variación cercana al 73 %, lo que representa 41,5 puntos porcentuales más que la inflación anual.

En tanto, cortes como el cuadril y la paleta rondaron aumentos del 71 %, casi 40 puntos porcentuales por encima del índice general. La nalga acumuló un alza aproximada del 68,4 %, es decir, casi 37 puntos más que la inflación.

Incluso los cortes más económicos mostraron variaciones significativas. La picada común y la carnaza común aumentaron alrededor del 56 %, lo que implica una diferencia cercana a 25 puntos porcentuales por encima del promedio inflacionario.

Un año en el que la carne se despegó del índice general

El dato central que deja 2025 es que todos los cortes relevados aumentaron por encima de la inflación general, consolidando una tendencia en la que la carne vacuna vuelve a posicionarse como uno de los rubros con mayor presión sobre el bolsillo de los consumidores.

La diferencia, en algunos casos superior a los 40 puntos porcentuales, refleja un fuerte desacople entre la evolución del precio de la carne y el resto de los bienes y servicios de la economía.

En un país donde el consumo de carne forma parte de la cultura y de la mesa cotidiana, el comportamiento de estos precios vuelve a impactar de manera directa en el poder adquisitivo de las familias.