Por: Pastor Marcelo Pesciallo

Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.(Filipenses 3:13-14)

Pastores Marcelo y María Pesciallo

El final del año es por lo general un momento de conmemoración, aunque no para todos. Para algunas personas pensar en el próximo año puede causar desánimo: «da igual, todos los años son iguales». No todos actúan de la misma manera ante la expectativa de un año nuevo.La mejor manera de romper con el desánimo es ser sincero con Dios. No hay nada mejor que abrir el corazón y exponer tus expectativas antes del «cambio de año». Dios es misericordioso, él nos oye, y es eso lo que desea que hagamos. Solo el Espíritu Santo es capaz de calmarnos y de confortarnos. ¡Permítele que lo haga!

Sé sincero contigo y reconoce todo lo que Dios ha hecho en tu vida. Desarrollar un corazón agradecido nos quita el peso de la carga. Estar vivo es una dádiva de Dios y el año nuevo nos da la oportunidad de hacer grandes cosas con el Señor. Haz algo diferente durante este año, haz una alianza sincera con Dios.Con Cristo todo el año es un año nuevo. Lo mejor no quedó atrás sino que está por venir. Deja el pasado atrás, no lo uses como referencia para bloquear tu futuro. Tu futuro pertenece a Dios, todo lo que él preparó para nosotros glorificará su nombre y nos hará bien.

Prepara tu corazón para lo nuevo