En el Concejo Deliberante de Bragado comenzó a tomar fuerza un eje de trabajo que apunta directamente a mejorar la calidad institucional: el control del cumplimiento efectivo de las ordenanzas vigentes. Los concejales de La Libertad Avanza han iniciado una labor orientada a garantizar que las normas aprobadas no queden solo en el papel.

Desde el espacio sostienen que el rol del legislador no se agota en presentar proyectos o debatir iniciativas, sino que también implica ejercer una función de contralor sobre el Departamento Ejecutivo. “Las ordenanzas deben aplicarse, reglamentarse y cumplirse. De lo contrario, se transforman en letra muerta”, señalaron desde el bloque.

Un cambio de enfoque

En muchos municipios, incluido Bragado, existen ordenanzas aprobadas en distintas gestiones que no siempre se implementan en tiempo y forma. Frente a esta realidad, los concejales libertarios comenzaron a solicitar informes sobre el estado de ejecución de diversas normativas, los plazos de reglamentación y el impacto real en la comunidad.

El trabajo incluye:

Pedidos formales de informes al Ejecutivo.

Seguimiento de ordenanzas ya sancionadas.

Verificación de partidas presupuestarias asignadas.

Recorridas por barrios para constatar su aplicación.

Según manifestaron, el objetivo no es generar confrontación política, sino fortalecer la institucionalidad y responder a los vecinos que demandan soluciones concretas.

Más control, más transparencia

El cumplimiento de las ordenanzas es un punto central para que el sistema democrático funcione correctamente. Cuando una norma se aprueba por mayoría en el Concejo Deliberante, se convierte en una herramienta legal que debe traducirse en acciones reales.

En este contexto, la iniciativa de los concejales de La Libertad Avanza busca instalar un debate que trasciende las diferencias partidarias: la necesidad de que el Estado local sea más eficiente, transparente y responsable en la ejecución de las políticas públicas.

El desafío ahora será sostener este esquema de control en el tiempo y lograr que el seguimiento de las ordenanzas se convierta en una práctica habitual dentro del cuerpo legislativo.