A la par del aumento de la mora, también crecen las solicitudes de refinanciación. En el Banco Provincia se cuadruplicaron en enero y febrero de este año respecto del mismo bimestre de los últimos tres años. Las compras para el hogar ya no son lo que eran. Y no se trata de un cambio de época, como algo cultural, sino especialmente coyuntural. La lista de necesidades básicas sigue siendo la misma, pero hoy se achica para caber en un bolsillo apretado o en una billetera virtual que se queda en cero antes del 15 de cada mes.

Sin dudas, la economía en los hogares atraviesa un momento delicado desde hace tiempo y basta para ello ver los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes a marzo, del que se desprende que una familia de 4 integrantes necesitó al menos $1.434.464 para no ser considerada pobre.

No obstante el análisis o la variable, existe una realidad palpable que es la que se registra en numerosos hogares actualmente y que tiene que ver con el fuerte endeudamiento de las familias para afrontar los gastos de su vida diaria. Ya no se trata de erogaciones para acceder a bienes durables o meramente secundarios, sino para la propia subsistencia.

En muchas despensas de barrio, incluso, es común que los clientes abonen con tarjeta de crédito la compra diaria, y ya no solo a fin de mes. Es que cuando no hay efectivo y ya no queda nada en las cuentas virtuales, la financiación aparece como la única solución a la urgencia económica.

La situación de mora es una realidad que en Junín se corrobora, en parte, con el incremento de reclamos relacionados con tarjetas de crédito, préstamos personales y de consumo, que desde hace tiempo encabezan las consultas de la Oficina de Defensa del Consumidor que comanda Alejandra Tomasone.

A nivel provincial, desde el Banco Provincia, se advierte la creciente problemática que desafía al sistema de refinanciación para sostener a los consumidores que atraviesan situaciones complejas, cuestión a la que se refirió el presidente de la entidad, Juan Cuattromo.

Un salario que se diluye

Con precios al consumidor que aumentaron un 3,4% el pasado marzo, respecto de febrero y que en el año, apenas tres meses medidos, acumula un alza de 9,4%, llegar a fin de mes es un desafío cada vez más grande para las familias, donde los sueldos se quedan cortos.

En concreto, según el INDEC, la canasta básica alimentaria y la total aumentaron un 2,2% y 2,6% en marzo –respecto de febrero-, y un 32,8% y 30,4% interanual, respectivamente. 

Hoy, lo que se gana no alcanza para cubrir lo básico de un hogar donde el costo de los alimentos y de los servicios esenciales aumentó mucho más rápido de lo que subieron los ingresos en el último año.

Esta caída del poder adquisitivo, de salarios que pierden ampliamente contra la inflación y se diluyen en pocos días, plantea un escenario cada vez más difícil que abre el juego a la financiación como forma de afrontar una necesidad, pero que en muchos casos trae consecuencias económicas más complejas que las que intenta resolver.

La titular de la Oficina del Consumidor del Gobierno de JunínAlejandra Tomasone, confirmó a Democracia que cada vez son más las consultas y reclamos que se elevan por deudas con tarjetas de crédito y préstamos. “Se advierte un crecimiento sostenido en los reclamos relacionados con tarjetas de crédito y distintos tipos de préstamos, personales y de consumo, como una problemática que refleja el complejo contexto económico que atraviesan muchos hogares”, señaló. En concreto, apuntó que desde el inicio de 2026 en la Oficina se registraron 183 denuncias, de las cuales 69 corresponden específicamente a cuestiones vinculadas con el endeudamiento financiero. “Se trata de reclamos por tarjetas de crédito, bancos, empresas financieras y créditos de consumo. De hecho, las consultas por estas situaciones son cada vez más frecuentes y marcan una tendencia que va en aumento”, indicó Tomasone.

La titular de la OMIC aseguró que “uno de los principales ejes de preocupación es la mora en el pago de créditos, que se ha convertido en un problema clave para muchas familias. El sobreendeudamiento impacta de lleno en la economía doméstica, generando dificultades para afrontar compromisos básicos y provocando un efecto en cadena que agrava la situación financiera de los consumidores”.

Fuente: Democracia Junín