Especial para Info 24: Marcos H. GUERRA


En medicina la palabra clave no es duda sino certeza, que da paso a la confianza. Hoy hay certeza sobre la vacuna rusa Sputnik V. Esto es así porque una de las publicaciones más prestigiosas del mundo en la materia ha dado cuenta de su efectividad.

Es lo que se le reclamaba al gobierno nacional cuando comenzó con el “baile” de las vacunas” allá por… ¡parece que hiciera tanto! Se ha hablado de Pfizer, AstraZeneca, Moderna, terminamos en la rusa y ahora parece que vamos por la china. Quisieron cubrir de épica la acción sanitaria cuando lo único que se reclamaba, con justa razón, era seriedad, y sólo fueron relato puro y actos fallidos, coronados el jueves pasado cuando – ¡a diez meses y con una cuarentena en medio de la que, hasta los fanáticos, silenciosamente admiten su ineficiencia e ineficacia! – el Ministro de Salud que dijo que China estaba muy lejos y el COVID-19 no llegaría, por fin fue a dar cuentas a dónde debe: el Congreso de la Nación. Como si no hubiese escarmentado con tanto error Ginés González García les dijo a los legisladores que habría millones de dosis disponibles. 

La pregunta fue obvia: ¿cuándo?…terminada la reunión, la respuesta parece no venir en Boeing de Aerolíneas. Y ahora a la vacuna – cualquiera fuere su procedencia – le han puesto camiseta. La vacuna tiene partido. La campaña ha sido tomada por organizaciones políticas vinculadas al oficialismo. Se ha apropiado de aquella el partido oficial y sus  dirigentes que, como si nada, estampan sus logos y sus firmas en los avisos y flyer: se informa en mesas callejeras con sombrillas con escudo partidario, en locales partidarios y con militantes y dirigentes partidarios. Es cierto que lo de confundir Estado – Gobierno – Partido es muy común en el actual oficialismo, pero nunca como ahora, al menos en tiempos de democracia y más allá de algunos intentos, en su anterior período, en las escuelas y en graves crisis como la inundación que mató tanta gente en La Plata años atrás. 

No se trata  de que, como suelto de cuerpo dijera algún representante oficialista, la oposición ponga también sus mesas, sus escudos y sus banderas o las firmas de sus líderes.

La campaña de vacunación es una Cuestión de Estado, de ningún gobierno ni de ningún partido. Vayamos al territorio, hay 1 vacunatorio en el Hospital Municipal “San Luis”  y  7  Centros de Atención Primaria de la Salud en la ciudad cabecera y 6 Unidades Sanitarias en las localidades interiores, con personal que viene desde hace casi un año, desde el primero al último de los agentes, dándole batalla al coronavirus, no solamente con una actitud poco menos que heroica de entrega sino con su capacidad. ¿Y la campaña la hacen debajo de una sombrilla con un logo partidario? 

Viene siendo casi un deporte – por no decir una actitud oportunista – que se manosee desde la memoria de los muertos, el dolor de sus familiares y el profesionalismo del personal de salud que es al que, en definitiva, afectan las invectivas al manejo de las consecuencias de la pandemia por parte de dirigentes de conocida conducta y poca monta. ¿Cómo puede sentirse esa gente?
Saquen a la vacuna, la camiseta partidaria.