Mariana Romero aparece como una cara nueva en la política bragadense, y eso hoy no es un dato menor. Con 40 años, acompañante terapéutica de formación y con amplios conocimientos en discapacidad, irrumpe en la interna peronista como candidata a secretaria de Discapacidad, llevando a la mesa algo poco habitual: trayectoria técnica sin pasado político.

Su recorrido es limpio, construido desde el trabajo cotidiano y el contacto directo con personas con discapacidad y sus familias. No viene de estructuras partidarias ni de cargos previos; viene del hacer, de conocer en primera persona las falencias, las urgencias y también las posibilidades reales de un área que muchas veces queda relegada o no logra estar a la altura de las circunstancias.

Romero representa al sector Participación Peronista, el espacio que propone a Gustavo Bartolomé para presidir el Consejo del Partido Justicialista de Bragado, y desde allí plantea una renovación que combine identidad peronista, apertura y protagonismo de nuevos actores.

Mariana encarna a una generación que decide dar el paso y transformar conocimiento en política pública, con la convicción de que la discapacidad no puede seguir siendo un tema secundario ni tratado solo desde lo discursivo. Su candidatura se apoya en la idea de gestión con sensibilidad, formación y compromiso, tres elementos que hoy el área necesita con urgencia.

En un escenario donde la política suele reciclar nombres y apellidos, Mariana Romero se instala como una figura distinta: sin mochila política, pero con ganas de discutir en serio, proponer mejoras concretas y poner sobre la mesa una mirada profesional, en un momento clave para Bragado y para el propio peronismo local.