Más persianas bajas en Bragado: en una semana cerraron Biz y el local que representaba a Colombraro
La preocupación entre comerciantes vuelve a crecer ante una nueva seguidilla de cierres. A los casos que ya se habían conocido se sumaron en los últimos días dos nuevos comercios de la ciudad.
La situación del comercio en Bragado continúa generando preocupación y la postal de las calles céntricas vuelve a mostrar un fenómeno que se repite: cada vez más persianas bajas.

Durante la última semana se conocieron dos nuevos cierres que impactaron en el movimiento comercial de la ciudad: Zapatería Biz dejó de funcionar y también cerró sus puertas el comercio que durante un tiempo representó a la reconocida marca Colombraro en Bragado.
Los nuevos casos se suman a otros cierres registrados durante los últimos meses y vuelven a poner en discusión la difícil realidad que atraviesan numerosos comerciantes locales.
El problema no pasa solamente por la cantidad de clientes que ingresan a los negocios. Para quienes sostienen una actividad comercial, mantener un local abierto implica afrontar alquileres, servicios, impuestos, salarios, cargas sociales, costos de reposición y otros gastos que, en muchos casos, resultan cada vez más difíciles de absorber cuando las ventas no acompañan.
En este contexto, el comercio tradicional enfrenta además cambios en los hábitos de consumo y una fuerte búsqueda de precios por parte de los consumidores.
La situación ya había quedado reflejada en otros cierres de comercios tradicionales de Bragado. Entre ellos se encuentra el caso de Calzados Pellegrini, un negocio con más de cinco décadas de trayectoria que también terminó bajando definitivamente sus persianas ante la falta de ventas.
Ahora, los cierres de Biz y del local que comercializaba productos Colombraro vuelven a encender las luces de alerta.
No se trata solamente de un local vacío. Detrás de cada comercio que cierra hay familias, trabajadores, proveedores y años de esfuerzo que quedan afectados por la decisión de abandonar una actividad que durante mucho tiempo permitió generar empleo y movimiento económico en la ciudad.
Mientras tanto, quienes continúan al frente de sus negocios buscan distintas alternativas para sostenerse: promociones, liquidaciones, ventas mediante redes sociales y reducción de gastos, entre otras estrategias.
Pero la pregunta vuelve a aparecer en las calles de Bragado: ¿cuántos comercios más podrán sostener sus puertas abiertas si el consumo continúa sin recuperarse?
La sucesión de cierres empieza a dejar una imagen difícil de ignorar. Locales vacíos, carteles de alquiler y comerciantes que siguen resistiendo, esperando que la actividad pueda recuperar el movimiento perdido.
La preocupación ya no parece ser solamente por los comercios que cerraron, sino por los que todavía permanecen abiertos y enfrentan diariamente la decisión de seguir apostando o bajar definitivamente la persiana.
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