Salones transportables: una alternativa que empieza a ganar terreno
- Jorge Chuchu Bequis, titular de Experiencia Móvil, cuenta cómo una idea vista en Estados Unidos derivó en una inversión millonaria y en un nuevo concepto para el país: estructuras transportable
Lo que empezó como una imagen fugaz en un estadio en Estados Unidos terminó convirtiéndose en una apuesta empresarial de alto riesgo, inversión significativa y proyección internacional. Para Jorge Bequis, referente nacional de la gastronomía y titular de Experiencia Móvil, el punto de quiebre fue claro: no vio simplemente un espacio físico, vio una solución.

El escenario fue el Mercedes-Benz Arena, en Atlanta, durante el inicio de la Copa América. Allí, entre accesos elevados, pasillos que conectan con hoteles y una infraestructura que -según describe- “te vuelve loco”, aparecieron cuatro estructuras que captaron su atención: trailers montados por marcas globales como FIFA, Coca-Cola y Adidas.
“No era venta, eran espacios corporativos. Pero cuando vi eso, entendí que había algo distinto. No vi un salón, vi una solución”, resume.
Ese primer impacto derivó en una búsqueda casi obsesiva. Entre contactos fallidos en Estados Unidos y traducciones chinas, Bequis logró finalmente establecer vínculo con fabricantes en China. Sin conocerlos personalmente, decidió avanzar con una operación que implicaba pagar por adelantado. “Fue coraje también. Me dijeron: ‘aprieto el botón y desaparece’. Y lo hice igual”, recuerda.
El recorrido lo llevó a ciudades como Shanghái, Qingdao, en el norte chino, en pleno invierno. Allí no solo verificó la tecnología, sino que también descubrió una trama industrial particular: algunos fabricantes eran ex empleados de la empresa original, con desarrollos propios a partir de esos conocimientos. El resultado fue una compra dividida, pero con un objetivo claro: calidad y funcionalidad.
Hoy, Experiencia Móvil cuenta con cinco unidades operativas y proyecta ampliar la flota a ocho en el corto plazo, con la posibilidad de alcanzar entre diez y doce antes de fin de año.
El sistema combina ingeniería, logística y versatilidad. Cada estructura, montada sobre un semi tipo “araña”, se despliega en aproximadamente 40 minutos y alcanza una superficie de 180 metros cuadrados. Puede funcionar como salón de eventos, auditorio, oficina, restaurante o espacio comercial. Incluye climatización, sistemas de audio y proyección, y capacidad para más de 200 personas.
Además, su diseño hidráulico permite adaptarse a distintos terrenos, incluso con desniveles. “Se acomoda solo. Vos lo asentás y después el sistema va copiando el piso. Es algo muy avanzado”, explica.
La importación, sin embargo, no fue sencilla. A los costos originales se sumó un incremento cercano al 80% para ingresar las unidades al país, entre logística, aranceles y transporte interno. “Son números importantes”, afirma.
A pesar de eso, la respuesta del mercado parece validar la apuesta. La primera presentación en Buenos Aires en el Colapinto Road Show generó impacto inmediato. “La gente se sorprende. Lo ve en fotos y es una cosa, pero cuando entra es otra”, señala.
Entre los primeros eventos confirmados figura un remate de la Asociación Angus en la pista central de Palermo. También hay contactos con empresas, productoras y marcas interesadas en utilizar estos espacios para lanzamientos, reuniones y activaciones.
El concepto apunta a cubrir una demanda concreta: la necesidad de espacios inmediatos, funcionales y de rápida instalación. En ese sentido, Bequis marca una diferencia con las tradicionales carpas para eventos. “No compite directamente, porque esto es más caro. Pero resuelve todo: no necesitás alquilar nada adicional. Está completo”, explica.
La flexibilidad es otro de los ejes del proyecto. Un mismo salón puede utilizarse varias veces en un día, en distintos puntos, gracias a su velocidad de armado y desmontaje. “Podés almorzar en un lugar, merendar en otro y cenar en otro distinto con el mismo equipo”, grafica.
En paralelo, el empresario mantiene su actividad gastronómica, que considera el origen de esta nueva etapa. Aunque en un principio imaginó que los salones móviles le permitirían reducir su ritmo en ese rubro, la realidad muestra lo contrario. “Hay cosas que no podés dejar. La gastronomía me gusta, me dio todo esto”, reconoce.
El crecimiento del proyecto también involucra a su entorno cercano. Su hija Manuela, su yerno Felipe y otros colaboradores participan activamente en la expansión comercial, con contactos que ya se extienden a distintos puntos del país e incluso al exterior.
Con una agenda que ya incluye eventos en distintas provincias y una demanda en crecimiento, el desafío ahora es logístico: multiplicar la presencia en simultáneo, coordinar traslados y sostener la calidad operativa.
Pero más allá de los números y la estructura, hay una idea que atraviesa todo el proyecto. “Siempre fui de soñar. Consigo algo y ya quiero otra cosa. Para mí, mañana va a ser mejor”, dice Bequis.
En esa convicción, entre viajes, inversiones y decisiones arriesgadas, se construye una propuesta que busca cambiar la forma en que se piensan los espacios para eventos en Argentina. Una apuesta que, como aquella imagen inicial en Atlanta, parte de una mirada distinta: ver no solo lo que existe, sino lo que puede ser.
Fuente: La Razón de Chivilcoy
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